Las siguientes historias las quise colocar como dos caras de la moneda ante el agradecimiento por la labor médica del personal de salud.

El personal médico como cada profesión tiene muchas anécdotas en su caminar, desde su formación hasta su desempeño profesional.

Las enfermedades son capaces de robarnos ánimo y mucha energía. La labor médica debe incluir ese sentimiento entre médico y paciente que genere confianza en el tratamiento del padecimiento/enfermedad. Pieza clave para estimular psicológicamente una mejoría en la salud como respuesta a esa empatía.

En la entrevista realizada al Dr. José Manuel Barceló Durán especialista en medicina familiar nos cuenta tan solo dos historias de muchas que ha vivido y que forman parte de ese anecdotario que pudiésemos clasificar en muchas categorías.

1.

Esta primera historia la relata cuando estaba haciendo sus prácticas en la CDMX. Estando de guardia conocen el significado de que una enfermera grite paro, pues cada uno de los que se encontraban ahí ya sabía qué hacer en ese momento. Se deja lo que se está haciendo para ir ayudar. Acercar el carro rojo, meter una tabla debajo del cuerpo, jalar los escalones para subirse, dar masaje cardíaco, y entubar al paciente. Todo en fracción de segundos buscando un resultado favorable para el paciente. Sale del paro cardíaco y se mantiene así durante toda la noche.

Al tercer día le vuelve a tocar guardia. De madrugada escuchan de nuevo el mismo grito de paro. Resulta ser el mismo paciente por lo que vuelven hacer las mismas maniobras. Al intentar entubarlo con el laringoscopio le botan un diente.

Al ser la segunda ocasión que cae en paro cardíaco lo ingresan al servicio de terapia intensiva en donde al no ser el servicio donde le tocaba desempeñarse, ya no saben más de esa persona.

Lo “curioso” del caso es que al mes llega una demanda en la que están involucrados todos los médicos y personal. Se les solicita pagar la reparación del daño ya que ese paciente se fue con un cirujano dentista para que le coloquen la pieza dental faltante.

La siguiente historia es un poco diferente y en un lugar completamente distinto. A diferencia de la otra, ya no estaba haciendo sus prácticas, sino su servicio social.

2.

Este suceso inicia con un niño de 8 años en Postectitla, Veracruz. Quien había ido a consultar dos veces y lo habían curado. Por tercera ocasión se siente mal, tenía un dolor terrible en el estómago. Se quejaba muchísimo porque el dolor aumentaba.

El traslado para el hospital más cercano era de 4 hrs para llegar a la cabecera municipal. Su madre quería pagar el transporte para ir allá. El pequeño se negó, quería que lo llevaran con ese doctor que lo curó.

El problema estaba en la comunicación ya que hablaban náhuatl. Al momento de diagnosticar la enfermera quien funge también de traductora dice dos o tres palabras de una larga explicación por parte de la señora. Haciendo que el diagnóstico se complique. “En momentos así solo te queda sentir y tomar una decisión con la misma fe con la que el niño pedía acudir conmigo”. Así que para calmar el dolor lo canalizó en la vena con un poco de suero y algo para el dolor junto con desparasitante. Continúa con la consulta y los gritos del niño no cedían.

A las 2 hrs aproximadamente el infante se para de la cama pidiendo ir al baño para defecar. Por lo que le se indica a la madre que no le suelte al inodoro para valorar las heces fecales. El pequeño sale del baño con una sonrisa y gritando “ya no me duele, ya no me duele” en náhuatl.

El médico percibe como una bola de estambre y al acercarse ve lombrices. Debido a la hidratación fue que ocurrió esto. Regresa al consultorio para explicar las medidas necesarias a seguir para los cuidados. No había acabado de explicar las indicaciones a la madre y el niño saca una lombriz de la nariz. Y lo asienta en el escritorio con una gran sonrisa en el rostro. “No hay mejor agradecimiento que ver a mi paciente así feliz”

Bueno la historia no termina aquí, sino que derivado al buen desempeño que tuvo en su año de servicio a cargo de la comunidad a modo de agradecimiento, la gente de Postectitla le ofrecen quedarse al término de su servicio social. Le dicen que le construyen una casa con tal de que se quede.

Esto es una pequeña parte de lo que presencia un profesionista del área de salud y evidencia una realidad en la que estamos todos inmersos. Nunca se sabe cómo va a reaccionar aquella persona a la que ayudaste.

Dichas historias son parte de la infinidad de historias que me ha contado en esas pláticas acompañadas de un vinito y de un buen juego de salón con la familia. Algunas anécdotas de carácter, agradecimiento, otras de risa, de dolor pero la inmensa mayoría inverosímiles.

¡Nuestro agradecimiento por su labor médica!


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