Yucatán se caracteriza por ser un estado conservador. En términos de derechos humanos, hemos presenciado la violación hacia estos derechos por parte de las autoridades y el Estado. En esta investigación, Cuando Parir Es Delito: La Criminalización De Mujeres Con Emergencias Obstétricas, las periodistas Katia Rejón y Lilia Balam presentan los casos de 8 mujeres acusadas de homicidio por un aborto o parto fortuito en Yucatán.

No es un caso aislado 

Alejandra es una de las ocho mujeres que, en los últimos 16 años, fueron acusadas de homicidio en razón de parentesco tras un aborto espontáneo o un parto fortuito en Yucatán. Ambas son emergencias obstétricas que requieren atención intrahospitalaria urgente, no delitos.

De acuerdo con las sentencias encontradas en el archivo del Poder Judicial de Yucatán y a través de solicitudes de acceso a la información en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), la mitad de esas mujeres era menor de edad cuando sucedieron los hechos; las otras cuatro tenían entre 19 y 27 años y tuvieron que enfrentar un juicio por un delito que se castiga hasta con 60 años de cárcel.

¿Por qué se está imputando a las mujeres con emergencias obstétricas de asesinato? Especialistas y activistas han insistido en que es una consecuencia de la criminalización del aborto en México: los estereotipos, prejuicios y las leyes que penalizan la interrupción voluntaria, así como aquellas que protegen la vida desde la fecundación, han ocasionado que se trate como delincuentes a quienes pierden un embarazo de forma espontánea o han tenido un parto fortuito, es decir, que entran en labor de parto de manera prematura fuera de un hospital.

El Código Penal Federal y el Código Penal de Yucatán señalan que el aborto es la muerte del producto en cualquier momento de la preñez, por lo cual incluso las emergencias obstétricas que ocurren en los últimos meses de embarazo podrían clasificarse como abortos.

Al acusar a las mujeres de homicidio en razón se parentesco, las autoridades pretenden determinar que el producto nació vivo y que fue privado de la vida de manera dolosa por la mujer, basando esta teoría en la edad gestacional del producto y en pruebas forenses obsoletas e imprecisas, como la docimasia pulmonar, indicó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE).

Esto resulta más grave pues, como explicó la activista Verónica Cruz Sánchez de la organización Las Libres, hoy en día en México no se encarcela a mujeres que interrumpen sus embarazos de manera voluntaria bajo el delito de aborto, pero sí existen mujeres en la cárcel por homicidio en razón de parentesco.

No todos los partos son color de rosa

En México, del 15 al 20 por ciento de los embarazos diagnosticados concluyen en aborto espontáneo, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS). Y a nivel mundial, alrededor de seis por ciento termina en parto prematuro, detalló el doctor Alfonso Gerardo Carrera Riva Palacio, ginecólogo y director Médico de la Fundación Marie Stopes y Coordinador de Global Doctor For Choice en México.

Los abortos espontáneos pueden presentarse en cualquier momento de la preñez, pero médicamente se nombran como tales cuando un embrión o feto muere o es expulsado antes de la semana 20 de embarazo, o pesa menos de 500 gramos. Si pesa más o el incidente ocurre después de la semana 22, se suele emplear el término médico “muerte fetal”, según la organización Planned Parenthood y el IMSS.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que se considera un parto prematuro cuando la labor de parto ocurre antes de las 37 semanas de gestación: se considera extremo cuando es antes de las 28 semanas, muy prematuro cuando es de las 28 a las 32 semanas, y prematuro tardío, de 32 a 37 semanas.

Se les denomina “partos fortuitos” si ocurren fuera de las instalaciones médicas y por lo tanto, presentan un elevado riesgo de mortalidad y morbilidad, según artículos de la Revista de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED).

Las razones médicas por las que un embarazo no llega a término son muchas y muy variadas. Los partos prematuros están asociados a diversos factores, algunos intrínsecos y otros hereditarios. Existen familias en las que todos los partos son prematuros o en las que existen pérdidas en la gestación de manera habitual, lo cual indicaría la intervención de un elemento genético. También se ha vinculado la necrosis tumoral, deficiencias en vitaminas, infecciones urinarias, vaginales o de riñones, con los productos pre término.

“El parto prematuro expone a las mujeres no solo al aborto sino a que tengan complicaciones como sangrados. Una mujer que no está lista, porque nunca fue vigilada ni revisada, se expone a la anemia, a la falta de control de hierro, enfermedades que desde la semana ocho van aumentando el riesgo. La anemia es una condición frecuente que sí afecta la calidad de vida de las mujeres y los fetos; y la hemorragia empeora la situación porque se asocia con infecciones”, precisó el ginecólogo.

El control prenatal debe comenzar en la semana 11 de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM) 007-2010. Por eso, las mujeres que no tienen un acompañamiento adecuado están en una situación de desventaja. Desafortunadamente no todas tienen acceso a ese servicio, admitió el especialista.

Alejandra fue puesta en duda por no saber de su embarazo. En el Hospital “Benito Juárez”, una de las médicas la cuestionó abiertamente.

“La doctora estaba embarazada. Me preguntó por qué lo oculté, por qué había hecho eso. Tampoco creyó que yo no haya sentido el embarazo, porque según ella, desde el primer momento se siente”, contó la joven.

Pero esta afirmación no es real, pues no todas las mujeres se percatan de su estado. Así lo confirmó Alfonso Carrera, quien explicó que muchas mujeres tienen períodos menstruales irregulares o tardan en reglar, lo cual complica la detección del embarazo.

Dichas situaciones están asociadas a padecimientos como los ovarios poliquísticos, la obesidad mórbida o la pérdida de la resistencia en el cuello de la matriz. De hecho, esta última condición puede dar lugar a embarazos no perceptibles o partos rápidos, con poca contractibilidad.

“No a todas las mujeres les tiene que doler el embarazo, no todas van a sentir los mismos síntomas y por lo tanto, pueden llegar a un parto fortuito en el que casi no se dan cuenta que están en trabajo de parto, sino es que se dan cuenta hasta el momento del nacimiento”, puntualizó el ginecólogo.

Incluso algunas mujeres no primerizas lo notan hasta la semana 15 (al final del primer trimestre), solo porque presentan síntomas similares a los de su primer embarazo. Por otro lado, hasta una mala valoración médica puede no identificar de manera oportuna un embarazo, reconoció.

Ninguna de las mujeres de los casos documentados en este reportaje tuvo control prenatal y además de Alejandra, otras cinco mujeres desconocían que estaban embarazadas: Alissa*, quien también era menor de edad al momento de los hechos; Micaela*, de 17 años; Zafiro*, de 21 años; Esmeralda*, de 25 años y cuya hermana también había tenido un parto fortuito; y Evelia, que contaba con 27 años. Todas ellas eran primerizas.

 

¿Quieres leer más? Te invitamos a consultar la investigación completa en: Aborto Yucatán


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